miércoles, 29 de abril de 2015

Cualquier cambio en la sociedad pasa por un cambio en la escuela




Emilio Javier Rosa Martínez es el director de El CEIP Mirasierra, las Norias de Daza (El Ejido. Almería). Un colegio joven, nació en el 2006, que cuenta con 700 alumnos de los cuales un 70 % son inmigrantes y va en aumento… Se hizo con el primer premio, de la modalidad de Educación Infantil, Primaria y Educación Especial, Aulas Específicas de EE, en la V edición a las BBPP educativas convocado por la asociación “Mejora tu Escuela Pública”.



Una BBPP, un proyecto que lleva por nombre: “UN SUEÑO, UN CAMBIO, UNA TRANSFORMACIÓN”, que apuesta por el arte y la cultura… “Si nuestros alumnos y sus familias jamás podrían visitar los muesos más importantes de la geografía europea y española… el museo llegaría a Las Norias”; y así ha sido…

 ¿Qué pasa en los días después de haber recibido un premio?

Orgullosos de que en Andalucía sigamos apostando por una escuela pública de calidad y orgullosos de tener muy buenos maestros y orgullosos porque queremos cambiar nuestro destino y ser un pueblo a la vanguardia de la educación; y también porque cualquier cambio en la sociedad pasa por un cambio en la escuela.

Los premios siempre vienen bien y es un espaldarazo a tu trabajo. Es un premio para todos: profesores/as, familias, alumnos/as, territorio… y no se nos va a olvidar jamás.

¿En qué sentido Las BBPP mejoran la educación?

Es fundamental que la gente conozca lo que se hace. En la escuela pública se hacen cosas muy buenas. Que las BBPP sean conocidas por otros centros permite que desde muchos lugares podamos ver y conocer cómo se trabaja en pos de una educación de calidad, lo cual siempre puede ser beneficioso para nuestra propia práctica docente. Igualmente esas BBPP tendrían que ser conocidas en la universidad para que los alumnos/as en prácticas puedan desarrollar su labor precisamente en esos centros, que no se pidan los centros públicos por cercanía al domicilio, sino porque les gusta y les atrae el proyecto educativo.

¿Cuál es el impacto de las BBPP en los profesores, en los alumnos, en los padres, y en el territorio?

Desde que iniciamos esta aventura están mejorando los procesos escolares y los resultados educativos y académicos de los alumnos/as.

Hemos apostado por los grupos interactivos, que es una forma más inclusiva de trabajar. En cuanto a los padres nos costó que entendieran que íbamos a dejar los grupos flexibles (metodología que consiste en hacer grupos homogéneos por nivel o ritmo de aprendizaje), que habían demostrado un aumento de las desigualdades sociales, en vez de contribuir a superarlas, que es lo que se pretendía.

Ahora estamos trabajando en grupos interactivos, en los que se posibilita mucho más la relación escuela-familia. Son agrupaciones de alumnos/as heterogéneos, en los que se realiza una actividad concreta bajo la tutela de una persona adulta voluntaria que puede ser una estudiante universitaria, un familiar, una ex-alumna, un profesor jubilado…etc. Es importante que estas personas tengan niveles altos de expectativas y confíen en las capacidades que los niños y niñas tienen para aprender y lograr el éxito académico y social que necesitan para superar el peligro de exclusión social al que se enfrentan. Este cambio ha transformado la escuela en una comunidad de aprendizaje. Abrimos el aula a la participación de las personas adultas. Por lo tanto las familias participan, la localidad participa y estamos teniendo muy buenos resultados. Es una forma muy práctica de buscar esa colaboración familia- escuela.

¿Y en cuanto al impacto en el profesorado?

Se nos reconoce el trabajo bien hecho; y no sólo la preparación técnica, sino todo el compromiso con nuestra labor. El trabajo que desempeñan los profesores/as a veces es poco reconocido, pero la tarea que realizamos día a día es invaluable en cuanto a dirigir el proceso de aprendizaje, sugerir, orientar o cuestionar para retroalimentar al alumno/a y mantener un nivel óptimo de calidad, por desglosar algo…

¿Y en cuanto a la repercusión en el territorio?

Aquí en Las Norias tenemos la suerte de contar con la mesa local de educación y comunidad, donde la escuela impulsa una apertura a la comunidad local y viceversa para potenciar una implicación activa y participativa de todos (AMPAS, entidades sociales y asociativas del territorio, docentes, administraciones públicas  locales, etc.). Se realiza desde un tratamiento integral de la cuestión educativa que ponga en énfasis diferentes miradas para enfrentar problemáticas comunes. Nos reunimos una vez al mes y ahí surge como mejorar el pueblo, cómo mejorar la educación, la sanidad, el deporte,…

¿Qué temas se tratan en esta Mesa Local?

Temas como la escolarización, actividades lúdicas y educativas, plan de centro educativo común, actuaciones en salud en los centros, el deporte y  otras actuaciones sociales de especial atención porque las cosas que preocupan en la escuela son las que preocupan en el pueblo.

Con un centro tan heterogéneo, 42 profesores… 70% de inmigración ¿cómo se dirige un equipo de grandes maestros?

Con este curso llevo ya siete años de director y aún me quedan 3 más. Antes de dirigir el Mirasierra yo ya estaba en otro colegio de la localidad como profesor. Me gusta trabajar con alumnos/as de compensatoria. Alumnos/as que no alcanzan los niveles deseados por la diferencia sociocultural. Inmigrantes que llegan en condiciones muy difíciles: económicas, sociales, familiares. Aquí o te involucras o sales corriendo. Pero siempre tengo la sensación de que hemos tenido mucha suerte con el profesorado de la zona. Aunque al principio cuesta adaptarse, luego hemos visto a grandes maestros/as pasar por aquí. Estos niños/as terminan enganchando, y mucho. Por eso me gusta recordar la frase de mi amigo y admirado D. Paco Montoya, profesor y director en Las Norias durante más de 20 años y cuyo nombre lleva el instituto de la localidad que decía que: “A Las Norias se llega llorando y se va llorando.”

La complejidad de los centros educativos exige directores/as mejor formados y con mayor capacidad de análisis, comprensión, gestión de recursos materiales, dinamización, dirección de personas, liderazgo pedagógico…

Pero, con tanta dificultad… ¿cómo motiva un director a sus profesores?

Si algo tengo es que le pongo muchas ganas a todo lo que hago…no solo a nivel intelectual, también a nivel emocional. Es importante ponerle pasión a lo que haces, que te vean a ti y vean que eso te gusta, que hay resultados. A veces es difícil convencer a algunas personas… ¿la solución? Es ir tú por delante y moverte el primero, ser creíble y generar confianza…

¿… quién motiva al director?

La motivación está en tu trabajo y, sobre todo, en el alumnado. Por supuesto que estos premios son una dosis de motivación que te hacen ver las cosas aún con mayor responsabilidad, pero lo verdaderamente importante está en las aulas. Por otra parte, la formación es muy importante para la dirección y para el modelo educativo que llevamos a cabo en el centro, tanto a nivel personal para desarrollar habilidades necesarias para la dirección y el liderazgo pedagógico, como para lograr una escuela inclusiva; siempre hay que seguir formándose. Todos los años cambian 14 ó 15 profesores en nuestro Centro. Los que llegan nuevos… hay que formarlos. Así las cosas: “ante nuevas complejidades… hay que buscar nuevas soluciones”… y se encuentran a través de la formación.

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